El Instituto Técnico Industrial, anexo a la UNT, consiguió la construcción de un horno de fundición de metales para ampliar las tareas educativas y creativas que se venían realizando en los talleres del establecimiento. El artefacto fue producido en los mismos talleres del Instituto por alumnos de 4° y 5° año, quienes bajo la dirección del jefe de talleres Juan Cuevas, aprendieron sobre la composición de la tierra que se emplea en los trabajos de fundición.

Esta adquisición fue muy importante para ampliar las capacidades del alumnado, quienes comenzaron a practicar las técnicas de fundido de hierro y de cobre, desarrollando trabajos de moldeado de piezas que les resultarían muy útiles para su formación y posterior desempeño en la industria local.